Y ya metidos en el tema de los encuentros de bolillos, me enteré de que el día 23 de junio había uno en La Granja de San Ildefonso, muy cerquita de Segovia. Mi hijo mayor, Miguel, decidió venirse conmigo y participar. Suele haber alguna niña en estos encuentros pero no chicos varones de su edad haciendo esta labor y a él le encanta conocer sitios nuevos, gente, etc...
Fue un viaje de ida interesante. Pasamos por encima del puerto de Guadarrama en lugar de ir por el túnel que hay bajo las montañas, con lo que fuimos viendo el paisaje, los cambios de cota de altura, algunos nombres de cumbres y zonas destacadas de la sierra madrileño-segoviana. Vamos que se convirtió en una pequeña lección de geografía en vivo y en directo, entretenida y amena. Con la música que a él le gusta a todo volumen...
...PERO...
... todo iba genial hasta que llegamos a La Granja. No se veía mucho moviento de gente y eso que habíamos llegado justo a la hora de la inauguración del encuentro. Buscamos un puesto de información y turismo y nos dijeron que efectivamente había un encuentro de encajeras, el primero que se celebraba allí,... pero... al día siguiente. ¡¡¡No me lo podía creer, me había equivocado de día!!!, habíamos viajado 130 km, para nada. Así que miré a Miguel y le pregunté "¿nos vamos a visitar Segovia?" y él, que había oído hablar del Acueducto, pero no lo había visto inmediatamente dijo que sí. Ya sé que La Granja es un sitio muy turístico y también tiene cosas para ver, como el museo y la fábrica de vidrio o el Palacio real, pero como pensaba volver otra vez al día siguiente y nos iban a enseñar esos sitios pues decidimos irnos a Segovia que está a menos de 10 km.

Lo primero que vimos al llegar fue lo que tanto deseaba Miguel, El Acueducto, esa majestuosa obra de ingeniería del Imperio Romano que servía para llevar el agua que venía de la sierra hasta la parte alta de la ciudad.
Cuando estábamos en la parte más alta del acueducto, intentando ver el canal que hay en lo más alto, pero que ya es inaccesible porque han puesto unas rejas para protegerlo y cuidar que la gente no se suba encima, vimos desde arriba allá abajo, en la plaza del Azoguejo un autobús de esos turísticos de dos pisos y con la parte alta descubierta. Nos miramos y los dos pensamos lo mismo, así que bajamos las escaleras corriendo y nos fuimos derechos al bus. Preguntamos el precio, nos pareció asequible y subimos. Nos dió una vuelta por los alrededores de la ciudad con unas buenas vistas y explicandonos lo que íbamos viendo. El viaje duró casi una hora.

Desde el bus vimos esta vista del Alcázar, palabra de origen árabe que significa "palacio y fortaleza a la vez". Luego por la tarde, después de comer fuimos a verlo por dentro en una visita guiada, que creo que están muy bien porque te cuentan cosas que de otra forma no sabes muy bien lo que estás viendo.

Desde el bus también vimos la Catedral, a la que llaman "La Dama de la Catedrales". El bus turístico nos dió toda la vuelta alrededor de Segovia, con lo que pudimos ver prácticamente la mayoría de monumentos.



Una vez nos bajamos del bus, fuimos hacia la Plaza Mayor y la Catedral por las calles antiguas de la ciudad. No hace falta decir que todo estaba lleno de tiendas de recuerdos, pero una de las que más me gustó fue este expositor lleno de más de 160 frasquitos de cristal de colores para perfumes con filigranas metálicas.

Y por fin, después de comer estuvimos visitando el Alcázar por dentro.

Hicimos muchas fotos pero no viene a cuento ponerlas todas. Sólo quería contaros que gracias a una confusión de las fechas pasé un día fabuloso con uno de mis hijos, que yo recordaré siempre. Espero que para él también quede como una fecha señalada.

Como final, si el acueducto es el símbolo de Segovia, lo que simboliza la fundación de Roma son los hermanos Rómulo y Remo que sobrevivieron amamantados por una loba, y de los cuales hay un monumento conmemorativo en esta ciudad castellana.