Hace un par de años (¡qué vergüenza, dos años más sin hacerlo!) os mostraba un cuadro a punto de cruz de una mujer de pelo gris, con túnica, y adornos indígenas. Entonces me proponía acabarlo porque llevaba ya demasiados años arrinconado. Pero surgieron dificultades: cuando encontraba la tela, perdía los patrones; cuando encontraba los patrones no tenía tiempo; ha sido imposible encontrar abalorios de los mismos colores que los originales,....
Por fin un día, Anita me ayudó a encontrar de nuevo el patrón, que está descatalogado y en las tiendas que yo miraba no lo encontraba.
Este cuadro se convirtió en un objeto abandonado porque los abalorios que pedía el patrón no me cabían en la tela, al haber elegido una tela muy fina. Si esto me pasase ahora, probablemente no me complicaría, lo haría con hilos en lugar de con bolitas. Pero entonces no se me ocurrió. He buscado mucho, en tiendas aquí y por internet y he encontrado colores más o menos parecidos (unos más que otros). Y eso es a lo que me he dedicado estas vacaciones navideñas.
En la siguiente foto podeis ver la diferencia de tamaño de los abalorios originales (pendiente) y los que he puesto (collar).
Ahora había que poner un fleco en todo el bajo de la túnica y por el cuerpo. Es un hilo imitación de cuero blanco que no es difícil de poner, pero había que tener cuidado de que no se retorciera en cada vuelta.
Pensé que ya había terminado y me puse muy contenta, pero me he dado cuenta de que todavía faltan algunas puntadas sobre la hierba. Espero enseñároslo pronto terminado y enmarcado. La pena es que ha estado tanto tiempo por ahí dando vueltas que está algo manchada la tela, y no sé si podré quitarlo antes de enmarcarlo.