El mes de noviembre fue de lo más completito. Todos los fines de semana anduve liada en algo. El día 24 se iban a encontrar unas amigas puntocruceras del norte de España en Logroño y ni cortas ni perezosas Ana Mª y yo nos lanzamos a la aventura. La verdad es que si me hubieran dicho que iba a hacer tantos kilómetros en un día habría jurado que no y cien veces no. Siempre he sido contraria a salir los fines de semana porque para mí no compensa la paliza de hacerse 600 u 800 km en dos días por un chapuzón en la playa (ni siquiera para un puente de 3 o 4 días), pero está vez se unieron dos razones para hacer el viaje. Primera que tenía muchas ganas de conocer personalmente y abrazar a unas amigas que hacía tiempo conocía, pero sólo por la pantalla y los emails; y la segunda razón es que no sabía cuántos km hay de Madrid a Logroño, jajaja. Yo pensaba que serían unos 200 km o así y sería algo llevadero, Bah pensé, 200 por la mañana y otros 200 por la tarde. ¡¡y UNA PORRA!!. Mi coche y mi menda se hicieron 840 km en un día. Madre mía, llegué agotada a mi casa, pero ... mereció la pena, porque conocí a una gente encantadora, que estaban también deseando conocernos y que nos recibieron con los brazos abiertos y encima nos llenaron de regalos nada más llegar. Ana Mª y yo habíamos pensado en llevarles algo, un detallito y ella compró una cajitas muy monas de lata con haditas en la tapa y yo unas bolitas de olor en una tienda de decoración llamada Doña Cayetana y unos adornitos metálicos y de cristal para poner en las labores. Pero ellas nos tenían preparada una gran sorpresa, fijaos en la foto:
Pasamos un día genial, viendo mercerías de Logroño, comiendo por el centro, cantando el cumpleaños feliz, cotorreando, contándonos cositas y trucos, enseñándonos labores (porque lo cierto es que por muchas fotos y muy buenas que pongamos en los blogs, no hay nada como ver una labor en tus manos y poder apreciar su delicadeza, tocar los hilos de seda, etc..). Y se nos pasaron las horas volando y nos tuvimos que despedir de nuestras amigas Chelo, Esther, Mariló, Silvia, y Teresa. Pensando ya en cuando podría ser la próxima (pero chicas la próxima me busco una pensión o me voy en avión, jajaja,).
Pasamos un día genial, viendo mercerías de Logroño, comiendo por el centro, cantando el cumpleaños feliz, cotorreando, contándonos cositas y trucos, enseñándonos labores (porque lo cierto es que por muchas fotos y muy buenas que pongamos en los blogs, no hay nada como ver una labor en tus manos y poder apreciar su delicadeza, tocar los hilos de seda, etc..). Y se nos pasaron las horas volando y nos tuvimos que despedir de nuestras amigas Chelo, Esther, Mariló, Silvia, y Teresa. Pensando ya en cuando podría ser la próxima (pero chicas la próxima me busco una pensión o me voy en avión, jajaja,).Aquí nos podéis ver en la comilona, ñam, ñam, qué rico estaba todo, mmmmmm.




En realidad, en El Retiro estuvimos haciendo tiempo porque habíamos quedado con unas amigas en una exposición de miniaturas y casas de muñecas.













Por supuesto también le hice un juego de sábanas: blancas con una tira estampada de una de las telas de la colcha:
Y claro, ya que estaba metida en menudencias, con las telitas elegidas y teniendo en cuenta que tanto mi amiga como yo intentamos montar una casa de muñecas pues me dije ¿y si hago una minicolchita para la casa de muñecas? y ni corta ni perezosa me puse a ello. Pero una vez más se confirma aquello de que lo más pequeño no es siempre lo más fácil. Así que en esto ando ahora, pero que todavía le falta bastante. 

La verdad es que tardé en empezarlo. Mercedes propuso su comienzo el 1 de octubre, cada 15 días se mostrarían los avances y se propondría un nuevo paso. Pero yo no empecé y al final he tenido que hacer los dos primeros pasos en 15 días, menos mal que no era mucho.
Los primeros "deberes" eran hacer todo el borde de crucecitas que enmarca toda el costurero por fuera. Como veis voy colocando alfileres cada 10 cruces para poder contar porque sino seguro que me habría confundido. 


















